Es posible que más de uno de vosotros haya dudado en alguna ocasión de la existencia de Papa Noel. Pensándolo bien, resulta increíble que un gordo montado en un trineo sea capaz de repartir regalos por todo el mundo en una sola noche, con el frío que hace y lo caros que son los regalos en esta época del año.
En juegoslibres.net tenemos la respuesta a vuestra cuestión porque en smallsquid.com nos hemos gastado la paga extra en un viaje a Laponia y nos hemos alojado en un hotel que está justo enfrente de la casa del gordo de la Coca-Cola. Lo espiamos durante media hora y vimos que tenía una avioneta en el garaje. Fuimos a preguntarle a su casa, donde explota laboralmente a niños disfrazados de elfos, y nos comentó que la avioneta no era suya, que era de un amigo y que se la estaba guardando. Muy amablemente nos enseñó la puerta y nos dijo que le estábamos haciendo perder el tiempo. Se acababa de levantar y estaba desayunando el “culín” de una botella de brebaje mágico marca Dyc.
Al salir de la casa vimos a un hombre de color, no recordamos de cual, vestido de paje con una capa verde que venía preguntando por el señor Claus. Dijo que venía por la oferta de trabajo, que los reyes magos de Oriente no tenían presupuesto para pagar su nómina y que estaba dispuesto a trabajar la noche del 24 de diciembre. Al hombre de rojo le temblaba cada vez más el pulso por culpa del síndrome de abstinencia y aceptó que le ayudara a repartir los regalos.
Así comienza Zwarte Piet, un videojuego holandés de plataformas totalmente gratuito que consiste en ayudar a poner en su sitio los regalos que el viejo de la barba lanza desde su avioneta (sabemos que es tuya). Tenemos que poner los juguetes en la chimenea de cada niño y comernos las galletas que no le dé tiempo al jefe. Cada conducto está marcado con un número (correspondiente al número de galletas) y un color (el del envoltorio del regalo que le corresponde).
El control del juego se realiza con las flechas del cursor mientras que la barra espaciadora salta. El único peligro que tenemos ante nosotros son los pájaros, aunque yo no se que pájaros sobrevuelan los cielos en una noche de invierno como ésta. Podéis descargarlo desde aquí.
El título ha sido concebido en Holanda, país de origen de grandes clásicos del mundo de los videojuegos, aunque en este momento no seamos capaces de nombrar ninguno. Desarrollado en Clean, un lenguaje de programación desarrollado en la universidad de Nijmegen, presenta fallos bastante graves a lo largo de su escasa duración.
Los gráficos son correctos aunque a estas alturas nos vemos en la obligación de exigir algo más que unas figuras redondeadas. Las animaciones son simples y los escenarios se repiten hasta decir basta. La música parece copiada de algún archivo musical antiguo y no nos recuerda ningún ambiente navideño, algo parecido ocurre con los efectos de sonido.
Zwarte Piet es un título que se deja jugar durante los cinco primeros minutos, después tienes la sensación de haberlo visto todo y muchas ganas de desinstalarlo del disco duro. Menudo desengaño. Pero qué le vamos a hacer, buscamos un juego libre protagonizado por Papa Noël y nos gastamos una pasta en el avión (menos mal que no elegimos Air Madrid).
Tenemos varias conclusiones al respecto:
1) Papa Noel es la sombra de lo que fue. Le gusta el whisky segoviano y este año no va a tener videoconsolas para todos los niños. No es culpa suya, aunque la Ps3 hubiera salido no tendría dinero para comprarla. Sigue sin hablarse con los reyes magos.
2) En Laponia hace frío pero yo me río. En la plaza del pueblo preguntamos por Noeli y nos presentaron a una señora de unos cincuenta años. Las tetas le arrastraban por el suelo. Segunda decepción.
3) Cuando nos quejamos del escaso desarrollo de la industria del software español no sabemos lo que decimos.


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